La armonía en mí, con el cosmos y con los demás

La armonía en mí, con el cosmos y con los demás
María Estela GarcíaTorres Cruz
Ayer escribía en mi muro de Facebook, sobre por qué la naturaleza siempre es tan maravillosa, tan abundante, siempre está creciendo una hoja nueva en las plantas ¿las observan?, son maravillosas, todo en la naturaleza resplandece, a menos que el ser humano la contamine. Si la naturaleza es tan pródiga ¿por qué los seres humanos somos tan decadentes? Diría Nietzsche. Algo nos pasa, o ¿fuimos mal hechos? Para el estado de creencia de alguien que posee fe, esto no es así, fuimos creados de forma perfecta, ¿no se preguntan por qué nuestro organismo funciona de maravilla? el intestino con sus funciones de limpieza, el hígado procesando sustancias, la sangre llevando glóbulos y nutrientes a todas las células. Esta perfección en mi cuerpo no es obra del azar. Si se ha echado a perder, es porque lo hemos maltratado y descuidado. Le echamos comida chatarra, comida procesada, se toman refrescos que envenenan la sangre y por lo tanto la mente, el azúcar refinado pone a las personas en estado de euforia en un momento, pero ésta decae rápidamente y hay necesidad entonces de seguir consumiendo azúcar que es un veneno. Y entonces nos preguntamos ¿cómo el cuerpo humano se enferma, se deteriora? Muchos afirman: “seguramente es que no existe Dios”. Lo que no existe, es conciencia de cómo hacer de nuestro cuerpo un templo donde mora nuestro Dios interno personal.
Estamos en decadencia porque no seguimos las leyes de la naturaleza, que consiste en respetar todo lo que ésta nos proporciona, y el respeto debería ser por los seres más evolucionados que son los animales, que poseen sistema nervioso central que los lleva a percibir la vida en toda su plenitud, que les da sentimientos y que aman la vida. Así que los que los asesinan y luego comen sus cadáveres, comenten un crimen y esto nos pone en desarmonía con la naturaleza, y por eso la humanidad vive en decadencia, se vuelve decrépita.
Pero la vejez, no está en los designios de Dios, no pude haber creado un ser humano para que llegara a la senilidad; en la obra de la creación no se concibe a un ser lleno de achaques, de dolores, y enfermedad. Tampoco está en la obra divina, que las mujeres se mutilen los senos y se extirpen los ovarios y la matriz. Esta obra de horror de lo más siniestro de la especie humana no es divina.
Violamos las leyes más sagradas de la naturaleza y luego nos enfermamos y entonces negamos la existencia de Dios, cuando cada día muestra su excelente creación en los pájaros, en los ríos, en la vida vegetal. Ayer Miguel Angel mi alumno decía que los vegetales son seres vivos, por supuesto que están vivos, ni modo que también comamos cadáveres de plantas, esto no se aplica a esa especie. Si poseen sensibilidad, pero no al grado de desarrollo de un animal. Las plantas poseen un grado de sensación, por supuesto, pero cuando las cultivamos no se derrama sangre, no extingues una vida que se convierte en un cadáver. Luego el animal muerto lo fríen y no es más que carne que huele chamuscada, cocida en su propio caldo de bacterias. Además, se consume el miedo que el animal experimentó cunado lo sacrifican y es parte del miedo que siempre tiene mucha gente.
Constantemente vemos por todo lado sufrimiento, desgracia, guerras, genocidios, decadencia, y nos preguntamos ¿pero qué humanidad es ésta? Yo diría siguiendo las tradiciones espirituales de oriente, es que no vivimos de acuerdo a la naturaleza. Esta nos proporciona alimentos en abundancia, si bien es cierto que hay muchos problemas en el cultivo industrial, y los pesticidas y demás problemas. Hay que ser observador en las etiquetas, hoy está la etiqueta nonGMO, no genéticamente modificado, hay que ser cuidadosos con lo que compramos, pensar cada compra. Pero se puede vivir en estado de salud con lo que la naturaleza pródigamente nos otorga. No hay necesidad de matar a nuestros pequeños hermanos de la madre naturaleza: los animales.
Hoy que leía el artículo que subió Sonia a su muro de Facebook, sobre la armonía en los planetas, o como le llaman esferas celestes, me acordé cómo las tradiciones espirituales de oriente recomiendan tanto las vocalizaciones todos los días, los cantos a la naturaleza, existen pueblos primitivos que están en mayor armonía con la naturaleza y le cantan a las plantas cuando las cultivan, y les cantan a las comidas cuando se guisa. Por supuesto que se puede vivir en armonía con la naturaleza, con uno mismo/a, si todos los días entono canciones, me sereno, me armonizo con mi cuerpo con mi corazón, y entonces soy capaz de amar a los animales y de amar a los seres que conforman mi comunidad. La armonía es la gran respuesta para vivir en concordia con el cosmos y con mi comunidad.
Es posible vivir en armonía, es posible la felicidad y la paz, es solo cuestión de voltear la mirada a las tradiciones, griegas, prehispánicas, orientales, que por métodos sencillos y de acuerdo a la naturaleza se puede vivir en salud y en plenitud.

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